Descripción
Estos versos de Cáñar y la Alpujarra han sido escritos desde las tripas y el corazón, como asidero y por necesidad, parte en Navarra, con el mapa de los recuerdos, y parte aquí, viendo nuestra compleja realidad pero mecida por estos aires mágicos con el azul afilado del cielo y el susurro de las olas.
No han querido ser bellos por la belleza en sí sino por la belleza del sentimiento ante pueblos de abandono, de olvidos sin perdón, de la emigración forzosa (cuántas puertas siguen atrancadas); del retorno de algunos, de niños sin juegos por las calles, de extranjeros a curarse sus heridas, de nuestros paisajes aún no domesticados y de la esperanza de, quitándonos hurañías, conversar, con la sillica en la puerta, con todos los BRENAN posibles y, juntos, cantar a nuestras aguas, ya sin trigos por regar pero con su eterna música.



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