Escribir una novela es una tarea bastante compleja que no siempre se desarrolla con la fluidez que a uno le gustaría. Para ayudarte con este proceso, te ofrecemos una serie de consejos para tener en cuenta a la hora de escribir tu próximo best seller.
Antes de empezar a narrar nuestra historia debemos tener claros ciertos aspectos, entre ellos, el tema. Hay que definir bien cuál será el principio y el final del relato y cuáles serán los temas secundarios. Aclarar el tema principal y los temas secundarios nos ayudará a marcar un rumbo en el que desarrollar la trama.

Los personajes son unos de los elementos fundamentales de una narración. Por tanto, la selección de estos debe ser bien estudiada. Existe una gran cantidad de tipos de personajes, pero en este caso nos centraremos en dos clases en particular, personajes redondos y personajes planos. Por un lado, la mayoría de protagonistas toman el perfil del personaje redondo. Y es que esta figura suele ser multifacética y suele pasar por algún tipo de evolución a lo largo de la historia, lo que le hace más creíble y, por ende, más atractivo para los lectores.
Por otro lado, los personajes planos se caracterizan por tener una personalidad más simple, cumpliendo algún estereotipo generalmente. Sin embargo, aunque parezcan de poca importancia, es esencial tenerlos en cuenta, pues su presencia en la trama suele emplearse para permitir que esta avance.
Otro aspecto clave para el desarrollo de una buena historia es el contexto. Y es que un escenario bien definido y ubicado en el tiempo contribuye enormemente en la creación de los personajes, además de realzar la historia, ya que aporta una base sobre la que empezar a construir.
En cuanto al desarrollo de la acción, es recomendable establecer cuáles serán los momentos clave a lo largo de la narración. Crear secuencias largas puede ser una herramienta bastante útil, es decir, mostrar una acción que tendrá una reacción más adelante para enlazar los distintos eventos que conforman el relato en lugar de presentar una serie de escenas independientes. También hay que tener en cuenta que la mayoría de las novelas cuentan con un hecho desencadenante que altera lo que era la situación normal, dando paso al problema o la situación que los personajes deberán resolver.
Por último, comentaremos el desarrollo del primer capítulo. Esta parte de la novela es muy importante, ya que aquí es donde se establecen la voz narrativa y el tono en que se narrará la historia, el tema que se tratará, los personajes principales y el escenario donde todo tendrá lugar. Una técnica para asegurarse de que este capítulo inicial funciona adecuadamente es dejarlo para el final. Escribir el principio una vez se ha construido la trama al completo resultará más sencillo.
Como ves, hay muchos aspectos a tener en cuenta a la hora de escribir una novela. No solo cada historia es diferente, sino cada escritor tiene su propio proceso creativo. Por ello, desde Acentuarte, esperamos que estos consejos sean de ayuda para encontrar tu propio método.
