Descripción
La belleza se esconde tras lo que nosotros encontramos más mundano. Aquel cuadro colgado en el salón que pasa desapercibido, pero esconde una historia de santidad y pureza. La fuente del pueblo, por la que tanta gente pasa pero que tan poca conoce su pasado. El jilguero que canta en la mañana deleitando el oído del vecino a la par que busca el amor de la jilguera. Los ángeles, la Virgen, la catedral, la Alhambra. En todo lo que pasamos por alto ella veía luz, y así lo reflejan sus letras.
Cuarenta años tras su muerte, la familia de Encarnación Fernández Olea se reúne para congregar en estas páginas sus 63 años de arte, amor, bondad y, sobre todo, poesía. Estas páginas recogen todo su poemario sobre religión, lugares como Guadix o Granada, vivencias propias y otros tópicos sobre los que esta poeta accitana escribió en vida.



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