Descripción
El alzhéimer ha destruido la mente de Aurelia, pero nunca le arrebatará su bondad, su inocencia, su sonrisa… Tenemos que quererla como a una niña. El alzhéimer no ha emponzoñado su alma. Aurelia se ha quedado sin recuerdos, sin palabras, pero su alma está intacta, a golpes de esperanza.
Su alma es un enjambre de mariposas. El enemigo invisible y maligno ha destrozado su mente, pero en sus ojos brilla la mirada.
El mal del olvido no conseguirá abatir la esperanza.
La esperanza es el paraíso del alma y el alma no puede ser derrotada.
El alma siempre acaba venciendo.



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