Descripción
—Estén tranquilos, el niño no tiene nada grave; sus amígdalas están inflamadas y con puntos de pus, pero con el tratamiento adecuado se curará.
Tras guardar la linterna y el fonendoscopio en un maletín (del cual nunca se separaba), escribió una receta y se la entregó al padre. Este le dijo:
—¿Cuánto le debo, don Manuel?
—Nada —respondió mi padre—. Vete al pueblo a por las medicinas y pasado mañana volveré a ver cómo se encuentra tu hijo.
Con los ojos empañados, el campesino miró al médico y le dijo:
—¡Que Dios se lo pague!
Una vez en la moto, alejados de la casa, le pregunté a mi padre:
—Papá, ¿por qué no le has cobrado?
—Hijo, apenas tienen para comer. ¿No has visto el interior de la casa? ¡Cómo le voy a cobrar! Dios nos lo compensará por otro lado.
Privilegiado espectador de la vida profesional y personal de su padre, en Historia de un médico rural, el autor narra las duras condiciones en las que éste ejercía la Medicina, así como muchos otros profesionales, en el ámbito rural de los años 50. A través de este relato, rinde un merecido homenaje a los médicos rurales de esos años y describe las condiciones de vida de los habitantes de un pequeño pueblo andaluz, Alcóntar, donde transcurrió gran parte de la vida profesional de su padre. Este libro es por consiguiente una biografía genérica de la figura del médico rural como un relato costumbrista. Pero, sobre todo, esta obra pertenece al género, clásico, del elogio o encomio, ya que la intención central que la anima es mostrar la admiración y el respeto que el autor siente hacia su padre, ejemplo de médico, padre y persona.



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